Tuvo coronavirus, estuvo grave y fue aplaudida cuando recibió el alta: “¿Cómo me iba a morir con tantas cosas pendientes?â€
Malena, su marido y uno de sus hijos. Estuvo grave pero ya recibió el alta y volvió a casa. TodavÃa se decÃa que los colegios podÃan permanecer abiertos cuando Malena -que es docente de educac...
Malena, su marido y uno de sus hijos. Estuvo grave pero ya recibió el alta y volvió a casa.
TodavÃa se decÃa que los colegios podÃan permanecer abiertos cuando Malena -que es docente de educación especial en una escuela de Resistencia, Chaco- decidió pedir licencia. El miedo era a contagiar, en ese ir y venir, a cualquiera de sus tres hijos pero especialmente a Dalma, que todavÃa no tenÃa 2 años y habÃa tenido neumonÃa.
Ya no iba a la escuela cuando aparecieron los sÃntomas de lo que creyó “una gripe comúnâ€: “Me dolÃa el cuerpo, la cabeza. PedÃan que no fuéramos a la guardia si no tenÃamos fiebre asà que esperé. Pero al tercer dÃa fui al médico, querÃa que me hicieran el test, me daba miedo por mi hija más chiquita que tiene sÃndrome de down y, aunque no tiene patologÃas coronarias, tuvo neumonÃa antes de cumplir un año y estuvo 15 dÃas internadaâ€, cuenta a Infobae.
Con su marido y Dalma, la nena que está por cumplir dos años y estuvo internada en 2019 por una neumonÃa.Malena no tenÃa fiebre, edad de riesgo ni comorbilidades por lo que no le hicieron el test y le dieron medicación para la sinusitis. “Pero enseguida empecé a sentirme mal otra vez y volvió la preocupación. Me cansé de llamar al 0800 y nada. Los doctores me habÃan dicho que no saliera de mi casa por nada del mundo pero algo estaba mal y necesitaba que volvieran a vermeâ€. Para ese entonces ya habÃa varios casos positivos en Chaco y habÃa muerto un hombre por el virus: César Cotichelli, de 61 años, el segundo fallecido del paÃs.
SeguÃa sin fiebre ni dolor de garganta pero se sentÃa tan mal que le pidió a Exequiel -su marido, que es chofer de la empresa de micros “La estrellaâ€- que volviera a llevarla. Tampoco le hicieron el test y siguieron creyendo que era sinusitis pero le agregaron una inyección de penicilina. Al dÃa siguiente se levantó perfecta y pensó que lo peor ya habÃa pasado.
“Pero, otra vez, me levanté con dolor de cabeza, de cuerpo, de espalda, decaimiento general y 38 de fiebre. Ese dÃa no aguanté másâ€, cuenta. Volvieron a llamar al 0800 “y nada†asà que se fueron al Hospital Julio Perrando, el más importante de la provincia, por tamaño y relevancia. Fue en el hospital que se descompuso: “Volaba de fiebre, empecé a vomitar, me faltaba el aireâ€. Ahà mismo le dijeron que tenÃan que internarla.
"De verdad creà que me morÃa", cuenta a Infobae.Pero Malena estaba muy asustada, venÃa siguiendo las noticias y habÃa leÃdo que habÃa más de 10 profesionales de la salud contagiados en ese hospital público, incluso la directora habÃa dado positivo. También habÃa visto por televisión las protestas de los profesionales de la salud por la falta de insumos. Una médica se ofendió cuando le dijo que querÃa irse pero una enfermera la llamó aparte y le confirmó que era lo mejor que podÃa hacer. Buscaron un sanatorio que atendiera por su obra social y llegaron a Femechaco, precisamente el lugar en el que habÃa muerto César Cotichelli.
En la administración insistieron con que no podÃa quedarse y, en plena discusión, Malena volvió a descomponerse. “Un supervisor vino a verme y se fue a buscar a un doctor. Ahà apareció el Doctor Bravo que me miró y me dijo 'gorda tranquila, vos te vas a quedar acá’". El Doctor Adrián Bravo es jefe de terapia del sanatorio (intermedia e intensiva) y le bastó con verla para entender.
César Cotichelli es el primer hombre que murió en Chaco. Fue el segundo fallecido por Covid 19 en el paÃs.“Llegó hipotensa, con lividez cianótica (manchas oscuras en la piel, violáceas, por falta de oxÃgeno), tenÃa taquicardia, la frecuencia respiratoria estaba por encima de los valores normales, tenÃa 39,5 de temperatura y tos seca irritativa. Todo eso habÃa hecho imposible que pudiera descansar por lo que ya habÃa empezado con vómitosâ€, explica Bravo a Infobae desde Chaco, en un breve descanso entre paciente y paciente.
En el sanatorio ya habÃan decidido convertir el área de terapia intermedia en una sala de aislamiento con todo el equipamiento de una terapia intensiva. Ahà fue que la internaron. Malena quedó sola, porque hasta no saber si estaba infectada nadie podÃa visitarla. “Ese primer dÃa dÃa pensé ‘no salgo más. De verdad creà que me iba a morir ahÃâ€.
"No me despedà de mi marido", fue una de las primeras cosas que pensó cuando le informaron que tenÃa coronavirus.Con sus 42 años, Malena nunca habÃa visto la muerte tan de cerca. “Pensé un montón de cosas. Que en la desesperación no me habÃa despedido de mi marido y en todo las cosas que tenÃa pendientesâ€. No eran menores esos asuntos pendientes.
“Una de esas cosas era estar más tiempo con mis hijos. Siempre dà todo por mi carrera porque amo lo que hago pero hace un tiempo, cuando me separé de mi primer marido y me fui del pueblo, mi hijo mayor me dijo ‘¿para qué me voy a ir con vos si vos nunca estás conmigo?’. Yo no habÃa ido a sus actos, por ejemplo, para ir a trabajar. De repente estaba ahà acostada pensando '¿y ahora cómo puedo solucionar esto, si estoy acá luchando para respirar? Respirar, también pensé en eso: cuántas cosas que damos por sentadas...â€.
El hijo del que habla se llama Ciro y tiene 15 años. También tiene uno de 9, que se llama Genaro. Dalma cumple 2 años la semana que viene. “Yo pensaba ‘Dios, abrime estos pulmones, necesito respirarâ€, sigue, y se emociona. “Siempre tuve una relación conflictiva con mi mamá, no nos llevábamos bien. Y estando ahà necesitaba eso: el amor de mi mamá. La llamé y se lo dije: las dos nos prometimos que si salÃa adelante Ãbamos a cambiar para estar bien. TenÃa muchas cosas pendientes y ahora tengo una nueva oportunidadâ€.
"TenÃa muchas cosas pendientes y ahora tengo una nueva oportunidad", dice.También las y los médicos tenÃan una oportunidad, porque a diferencia de las cuatro personas que murieron por coronavirus en Femechaco, Malena habÃa llegado “en el momento justoâ€, explica Bravo. “Fuimos muy agresivos con el tratamientoâ€.
Uno de los que llegaron demasiado tarde fue el juez Guido Ariel Benvenutti, de 53 años. Se habÃa contagiado de una mujer que habÃa vuelto de España, no se habÃa internado cuando se lo recomendaron y, cuando llegó al sanatorio, ya tenÃa un cuadro tóxico de insuficiencia respiratoria. También habÃa llegado “muy comprometido†el empresario chaqueño Rubén Bercovich, que tenÃa cáncer de laringe y habÃa viajado a Estados Unidos como parte de su tratamiento.
“Siento que él y todo su equipo me salvaron la vida", dice Malena cuando habla del Doctor Bravo. "No hay forma de explicar cómo me contuvieronâ€. No sólo se refiere al equipo médico: habla de las enfermeras que vieron que era muy creyente y, enfundadas en sus trajes blancos, la agarraron de la mano y acompañaron sus oraciones. También habla del empleado de limpieza que pagó de su bolsillo las fichas para que mirara un rato de televisión y se distrajera.
Estar más con sus hijos era una de las cosas pendientes.El segundo dÃa de internación, cuando supieron que el test habÃa dado positivo, Malena no entendió nada: “Si yo me habÃa aislado, no tuve contacto con nadie que hubiera viajado, al dÃa de hoy no entiendo cómo me contagiéâ€, dice. Se habÃa aislado en su casa pero habÃa tomado mate con una compañera el último dÃa de trabajo y habÃa estado con su familia puertas adentro, con la nena más chiquita a upa. Le subió la presión de los nervios cuando se enteró e imaginó el desastre, por eso tuvieron que sedarla.
Pero al dÃa siguiente le contaron que en Machagai, su pueblo, estaban haciendo reuniones virtuales y cadenas de oración por ella. “Eso me fortaleció muchoâ€, cuenta ahora. “Dejé de pensar en todo lo que habÃa hecho mal o no habÃa hecho y me dà cuenta de que habÃa sembrado algo bueno en la genteâ€.
Dalma era la mayor preocupación de Malena.Malena habÃa creÃdo, como muchos, “a mà esto no me va a pasar†y, de pronto, se sintió en una pelÃcula: desnuda, tapada y sola, con suero y oxÃgeno. “ParecÃan astronautas los que podÃan entrar a verme y, cuando salÃan, tenÃan que lavar hasta los marcos de las puertas que no habÃan tocadoâ€. Habla de la creencia del “a mà no me va a pasar†mientras mira por el ventanal de su casa y ve pasar a la gente con bolsas de excusas. “No es falta de información, es falta de concienciaâ€, cree.
“De a poco la curva de estado crÃtico comenzó a descender. El cuarto dÃa de internación le sacamos el oxÃgeno y vimos que estaba casi en valores normalesâ€, cuenta el médico. Ocho dÃas después de haberla internado y tras recibir el resultado negativo del hisopado decidieron darle el alta, por lo que ahora Malena forma parte de la lista de la que se habla menos: las casi 400 personas que ya fueron dadas de alta en Argentina, según los partes oficiales.
Malena junto a Dalma.Antes de irse, las enfermeras entraron, le dijeron “vamos a ponerte linda†y la peinaron. Después la sacaron en silla de ruedas de la sala de aislamiento frente a muchos profesionales que la esperaban con un aplauso. Dice Malena que no sabe por qué la aplaudieron pero sà lo sabe el Doctor Bravo.
“Estamos trabajando con la mitad del personal y nos daba mucha impotencia recibir pacientes que llegaban ya muy comprometidos y se nos morÃan. El aplauso fue un gesto de amor, un mimo. Que una mujer que tiene una hijita con sÃndrome de down que la espera pueda irse a casa es una gratificación que no tiene precioâ€. En el sanatorio hay dos pacientes más con coronavirus, ambos en diálisis, que también están evolucionando favorablemente.
Pasaron 20 dÃas del test positivo y el de su compañera de trabajo, con la que habÃa tomado mate, dio negativo. Nadie en su familia tuvo sÃntomas, aunque Malena todavÃa duerme sola, no le toca la cara a nadie y no se saca el barbijo. Si el hisopado que le hicieron el martes por la noche da negativo, Malena pasará a una nueva lista: la de los curados.
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