El prÃncipe Carlos recuperado de coronavirus y Camilla en cuarentena celebran sus 15 años de matrimonio
Hace 15 años ni el padre de Camilla ni los padres del prÃncipe Carlos –la reina Isabel II y Felipe de Edimburgo– asistieron a la boda civil con la que oficializaron su larga y polémica historia...
Hace 15 años ni el padre de Camilla ni los padres del prÃncipe Carlos –la reina Isabel II y Felipe de Edimburgo– asistieron a la boda civil con la que oficializaron su larga y polémica historia de amor.(AFP) (AFP/)
La muchacha se acercó y con espontaneidad pero también absoluta desfachatez le lanzó un “¿SabÃa que mi bisabuela fue amante de su tatarabuelo? ¿No le excita la historia?â€. El joven la miró divertido y sorprendido. Pocos se animaban a dirigirse asà a él, futuro heredero a la corona.
Con esa pregunta desvergonzada y con esa reacción de divertida sorpresa comenzó una historia de amor, infidelidad, encuentros y desencuentros que por décadas serÃa seguida como una novela y que revelarÃa los secretos y humanidades de una monarquÃa otrora poderosa pero ahora obsoleta. Sus protagonistas eran el prÃncipe Carlos y Camilla Parker Bowles que hoy celebran 15 años de casados y casi medio siglo de amantes.
No trascendió cómo festejarán el prÃncipe y la duquesa su aniversario, pero por el aislamiento recomendado será a solas. Carlos se contagió el Covid-19 y realizó su cuarentena en el castillo de Balmoral. Desde la ventana de su habitación podÃa contemplar el increÃble y casi infinito verde que le permiten los 200 kilómetros de terrenos que lo rodeaban. Con 71 años y a la edad que la mayorÃa de los hombres están jubilados, él nunca ejerció de aquello para lo que se preparó toda su vida: ser monarca. Pero al menos logró disfrutar de aquello por lo que peleó gran parte de su existencia: vivir con la mujer que ama.
Hace 15 años el heredero a la corona británica lograba casarse por amorLa boda con Camilla fue el 9 de abril de 2005. Una ceremonia civil discreta en el ayuntamiento y luego una misa oficiada por el arzobispo de Canterbury. No hubo invitados de otras casas reales ni fue seguida por 750 millones de personas en todo el mundo.
La novia llevaba un vestido blanco con bordados de oro, lindo pero no imponente como aquel de mangas voluminosas, sedas, bordado con perlas y una cola de ocho metros que otra novia usó el 29 de julio de 1981. Esa novia se llamaba Diana Spencer y definirÃa ese dÃa como “el peor de su vidaâ€. Esta es Camilla, una mujer de 57 años pero que durante 45 amó y fue amada por el prÃncipe Carlos.
Se conocieron en 1970, cuando ella le preguntó por la historia de amantes de sus antepasados. Él quedó encantado con esa joven que no poseÃa una belleza rutilante pero sà una alegrÃa y unas ganas de vivir desconocidas para él. Quizá porque ella habÃa atravesado una infancia feliz y él habÃa sido educado alejado de su madre. Como hijo primogénito creció rodeado de mayordomos, institutrices, lujos y reverencias pero lejos muy lejos de amigos de la escuela, rodillas embarradas, cara sucia de chocolate y sobre todo abrazos. El paÃs –que salÃa de una guerra mundial- precisaba a su reina, y esa reina era la madre de Carlos. El heredero creció rodeado de gente pero solo.
Por sus compromisos con la corona, la reina Isabel casi no dedicaba tiempo a sus hijos. (AP Photo/John Redman, File)Camilla en cambio contaba con un padre héroe de guerra y una madre royal, pero sobre todo con dos personas que se amaban y la amaban. Estudió literatura francesa en ParÃs y volvió a Londres. Cuando conoció a Carlos no estaba sola sino que mantenÃa una relación con Andrew Parker- Bowles, un atractivo oficial al que concepto “fidelidad†le resultaba tan desconocido como el chino mandarÃn.
Carlos tÃmido, recatado -para algunos aburrido- quedó encantado con esa muchacha espontánea con la que compartÃa la pasión por la caza, el polo, la cultura y la jardinerÃa pero sobre todo que lo hacÃa reÃr y sentir un hombre normal. Se transformaron en “amigos con derechosâ€. Él solÃa visitarla en su departamento del barrio de Belgravia y ella en su mansión de Broadlands. Pero lo que parecÃa una relación fugaz se convirtió en un vÃnculo fuerte. Se enamoraron, sin embargo el matrimonio era imposible.
Según las reglas de la realeza, el heredero al trono debÃa elegir a una mujer que supiera cruzar los pies con decoro al momento de sentarse, tomar el cubierto correcto al degustar un plato, usar las palabras adecuadas en una conversación entre royals, aceptara sin reparos llamarlo “sir†y no Charles hasta el dÃa de la boda, y que fuera virgen. Este requisito que seguramente en el medioevo sin pruebas de ADN ni métodos anticonceptivos serÃa muy útil, a fines del siglo XX además de insólito y anticuado era inviable. Camilla –como casi todas las mujeres- hacÃa rato que no lo cumplÃa.
El prÃncipe de Gales, en una producción fotográfica de 1969. Un año después conocerÃa al gran amor de su vida, Camilla (AP)En enero de 1973, Carlos se embarcó para pasar ocho meses con la Royal Navy. En marzo recibió una carta, su amante le avisaba que se casaba con Andrew Parker Bowles. Quedó destrozado. “TenÃamos una relación tan agradable y bonitaâ€, le escribió a su tÃo Lord Mountbatten. “Yo pensaba que durarÃa para siempreâ€. Lo que en ese momento fue un deseo, el tiempo lo transformó en profecÃa.
Para consolar el corazón de su sobrino, su tÃo le aconsejó que se divirtiera hasta “sentar cabezaâ€. Tuvo relaciones con mujeres de la nobleza como Lady Caroline Percy, pero también con actrices como Susan George y modelos como Fiona Watson. Salió un par de veces con Lady Sarah Spencer, que tenÃa una hermana de 16 años llamada Diana, pero el romance no prosperó porque un ex novio contó que ¡no era virgen! También soportó un par de golpes al ego. La bellÃsima Carolina de Mónaco lo rechazó por soporÃfero y la royal Amanda Knatchbull rehusó su propuesta matrimonial con un “No quiero ese tÃtulo, ya tengo uno, graciasâ€.
Después de su boda, el 4 de julio de 1973, Camilla Shand, ahora Parker Bowles tampoco encontró el paraÃso. Su esposo era un hombre entrador y pintón que aunque casado seguÃa desconociendo la palabra fidelidad. SolÃa mantener relaciones con mujeres de la alta sociedad, en su mayorÃa amigas y conocidas de su esposa. Nunca tuvieron escándalos públicos y el matrimonio aparentaba amor. Pero Andrew seguÃa haciendo de las suyas. Tanto que, según cuentan, en una cena de lujo una mujer se acercó y le preguntó: “Andrew, ¿hay algo mal conmigo? Soy amiga de Camilla y no te me has insinuadoâ€.
En 1974 nació Tom Parker Bowles y Carlos fue elegido como padrino. Los Parker Bowles pasaban tiempo con la familia real. Andrew además de ser un gran amigo de Carlos, habÃa sido novio de su hermana Ana. Carismático entretenÃa a la reina con su charla mientras su esposa conversaba con el hijo.
Pero el tiempo pasaba y al heredero lo presionaban para encontrar una esposa y entonces apareció Lady Di, esa joven de 19 años, dulce, tÃmida, sin pergaminos académicos pero sà tÃtulos nobiliarios y sobre todo, de himen intacto.
A dÃas de la boda, Diana descubrió a su futuro esposo hablando por teléfono con una dulzura inusual con una tal… Camilla. Lo increpó con educación y él le contestó que era “una amiga Ãntima†y le aseguró que esa relación habÃa terminado.
Dicen que el dÃa antes de la ceremonia real hubo tres grandes llantos. El del prÃncipe porque no se podÃa casar con Camila, el de Camila porque se casaba el prÃncipe y el de Diana porque Camilla seguÃa en la vida del prÃncipe. Vaya a saber si fue cierto, lo que fue cierto es que Camilla y su esposo estaban entre los 2500 invitados a la iglesia, no en un lugar de privilegio pero sà donde se los veÃa.
Carlos y Lady Di saludando en el balcón del Palacio BuckinghamLa luna de miel no lo fue. Carlos apareció con unas elegantes pantuflas con dos “C†entrelazadas, inmediatamente la joven esposa las asoció a ‘Carlos y Camilla’, Parker-Bowles su archirrival se las habÃa regalado.
El matrimonio de Carlos comenzó por obligación y asà siguió. El de Camilla, no iba mejor. No se sabe si ella lo buscó porque estaba triste o si él la llamó porque estaba angustiado. De acuerdo a la biografÃa oficial de Carlos, en el 86 Camilla y él volvieron a ser amantes, según “las malas lenguas†nunca habÃan dejado de serlo. A Camilla no le molestaba ser la amante en la sombra. No anhelaba ser reina ni figurar, solo querÃa sentirse querida. Carlos educado para ser rey veÃa como su madre lejos de alejarse del trono se aferraba a él. HabÃa aceptado su matrimonio porque era lo que debÃa pero muy lejos de lo que sentÃa y a falta de trono, Camilla le daba algo que en su vida escaseaba: alegrÃa.
La situación de los amantes no era desconocida para sus parejas. Parker Bowles la aceptó, al fin de cuentas le daban un poco de su propia medicina. Pero Diana no estaba dispuesta a un “matrimonio de a tres†–como ella misma lo definió- y comenzó a vivir sus propias aventuras extramatrimoniales.
Ante los ojos de los británicos, la figura de Diana se acrecentaba. La dulce princesa convirtió su osamenta en una verdadera corona. Camilla se convirtió en la persona más odiada del Reino Unido que representaba una especie de “encarnación del malâ€. La tildaban de bruja, roba maridos y rottweiler entre otros calificativos todos odiosos, ninguno empático.
Para colmo trascendió una conversación donde Carlos le expresaba “te necesito varias veces a la semana†y ella le respondÃa “te necesito toda la semana, todo el tiempoâ€. Pero el momento famoso fue cuando Carlos le dijo con un humor muy british: “Si pudiera vivir dentro de tus pantalones o algo asÃ. ¡SerÃa todo mucho más fácil! ". Y Camila le contestó alegre: “¿En qué te vas a convertir, en un par de bombachas?â€. Y él remató. “Dios no lo quiera, un Tampax. ¡Qué suerte la mÃa!â€.
Esta conversación más parecida a la de dos adolescentes que a la de dos royals mostraba que entre los amantes no solo habÃa complicidad y risa, también amor genuino. Pero el Reino Unido se escandalizó. A nadie pareció importarle que su futuro rey estuviera triste y se sintiera infeliz en su matrimonio. Si no podÃa cumplir sus votos matrimoniales mucho menos cumplirÃa sus promesas al ser coronado. Lo importante eran las formas y sus deberes.
El 1995 Camila decidió divorciarse de su esposo. Al año siguiente Carlos dejó a Diana. ¿Coincidencia, hartazgo, casualidad? Algo de eso o todo eso junto.
En una entrevista en la BBC y ante 23 millones de espectadores, Diana reconoció que “Éramos tres en este matrimonio, eso es una multitud†(AP)ParecÃa que por fin los amantes malditos podrÃan estar juntos. Pero el 31 de agosto de 1997, Diana murió en un accidente de coche en ParÃs y su figura se transformó en mito. Los británicos se solidarizaron enseguida con ese prÃncipe que se tuvo que hacer cargo de dos preadolescentes. Como padre lo idolatraron, pero como ex esposo no lo perdonaron. SeguÃa siendo un buen padre pero el amante maldito.
Tuvieron que pasar dos años para que Carlos y Camilla aparecieran juntos en público, fue en el cumpleaños de la hermana de ella. No los aplaudieron pero tampoco los insultaron. Todo un avance. La Reina tampoco ayudaba. “No quiero tener nada que ver con esa mujerâ€, dijo enfurecida y prohibió que la nombraran en su presencia. El PrÃncipe Felipe le escribió una carta a su hijo instándole a que no se casara con su amante.
Harry afirmó que Camilla "no es una madrastra malvada" sino "una mujer maravillosa que ha hecho muy, pero muy feliz a su padre" ( David Fisher/Shutterstock) (David Fisher/Shutterstock/)Pero el siglo cambió y poco a poco se los empezó a percibir menos malvados y más humanos. Esos súbditos que preferÃan un prÃncipe triste pero cumplidor del protocolo a uno feliz empezaron a modificar su mirada. Los que dieron el ejemplo fueron los idolatrados William y Harry que jamás cuestionaron a Camilla y aceptaron cuando se instaló en Clarence House.
Ocho años después de la muerte de Diana y 35 después del primer encuentro, los amantes malditos, los amantes secretos pudieron casarse y esta vez sà lo hacÃan por amor.
La reina Isabel habÃa prohibido nombrar a Camilla en su presencia, con el tiempo la aceptóEn los últimos tiempos hubo rumores de que la pareja se habÃa separado. El prÃncipe de Gales suele pasar largas temporadas en Clarence House cuidando de la granja, leyendo, gestionando sus organizaciones benéficas y disfrutando de su “espléndido aislamientoâ€. Camilla prefiere quedarse en una casa a 45 kilómetros, deleitándose con sus nietos. Con Carlos suelen compartir fines de semana, viajes y actividades protocolares.
En la residencia cada uno duerme en su cuarto y hay una tercera habitación que comparten cuando tienen ganas. Para algunos es una demostración de que ser marido y mujer es mucho más aburrido que ser amantes. Otros en cambio ven una relación madura y libre, basada en el respeto mutuo entre dos seres que se eligen y no se imponen.
El prÃncipe Carlos y Camilla Parker celebran sus 15 años de casados (HANDOUT/)Las caracterÃsticas de ella siguen enamorándolo a él. “Es una mujer muy poderosa en la vida real. Encantadora y con gran sentido del humor. Es un enorme apoyo y ve el lado divertido de la vida, gracias a Dios". Y Camilla también opina del marido: “Es inagotable y tuve que hacer un serio esfuerzo para aplacar su hiperactividad..."
La última prueba de su amor la dieron hace dos semanas. Carlos contrajo el Covid-19 y aunque su esposa dio negativo se quedó en Birkhall, Escocia acompañando a su pareja. Ese mismo lugar donde pasaron su luna de miel en 2005 y celebraron su décimo aniversario de boda en 2015.
Lo cierto es que lo hayan querido o no Carlos y Camilla lograron dar una linda lección a los descreÃdos. A veces el verdadero amor vence aunque haya que esperarlo un poco más que 35 años.
Quince años de matrimonio lograron que la pareja sea aceptada por la sociedad inglesSEGUà LEYENDO
Meghan y Harry: cuando el amor vale mucho más que un trono
